Nuestro imaginario de vida se nutre en muchas ocasiones de emociones del pasado, a veces inspiradas por un cierto olor o un peculiar sonido que nos transporta a una época que, con el paso del tiempo, la percibimos con una cierta dulce nostalgia.
El olor del café recién hecho, aún humeante en un pocillo de barro, baila con el aroma de unas tortillas al calor del comal o de un panito dulce recién horneado. Por la ventana, abierta de par en par para abrazar el atardecer, entra el canto de algún pájaro que descansa en la rama cercana del árbol del patio, mientras las migajas huérfanas de un pan dulce son devoradas con gulosidad sibarita de unas gallinas inquietas y caprichosas. Y acompasando estas sensaciones, la voz curtida de la abuela, narrando aquel suceso que pasó hace ya muchos años y que aun perdura en su memoria. Nadie, como ella, para contar las historias de un pasado ya lejano pero que pervive en el presente como un legado compartido de la memoria colectiva del pueblo donde vive. De vez en cuando, la abuela detiene su relato sin ser consciente de la incertidumbre que nos genera, mientras se levanta a calmar el crepitar de la leña en el fogón. Y es que el café sabe mejor aderezado con las historias de antaño; historias que no necesitan adornos ni florituras porque las abuelas, los abuelos, son unos narradores cuyos relatos penetran como el aroma del café. Un sabor que eternamente estará unido a sus pausadas historias.
Las palabras heredadas de las generaciones pasadas, ya sean de los abuelos y abuelas, ya sean de las voces jóvenes de nuestros padres o de aquellos vecinos que nos contaron historias que, a su vez, a ellos también les habían contado, son nuestro legado oral de valor incalculable. Y el recordar estas historias nos hace retrotraernos no solo al relato en sí, sino a todo el escenario en el que nos lo contaron; historia y escenarios dan forma a esos recuerdos que enriquecieron la vivencia de escucharlos; lugares y momentos tan dispares y diversos como la cocina con fogón de leña, mientras la lluvia caía torrencialmente, a la sombra de un árbol en aquel momento en que se decidió descansar durante una caminata, tomando un café con un tamalito o un pan dulce, mientras se cocinaba o se hacía un descanso en las tareas del hogar. Estos espacios íntimos invitaban a contar historias y en algunas ocasiones, a revisitar las que ya sabíamos, pero desde un punto de vista de otro personaje diferente al que ya nos sabíamos de memoria.
La intimidad de lo cotidiano nos ofrece una conexión con lo irreal o tal vez, con lo real inventado por un imaginario compartido. Las mejores historias son las que se cuentan con diversidad de voces. Las historias de los abuelos y abuelas pueden ser geniales, pero está en nuestras manos crear nuevas para poder transmitir ese mismo sentimiento de genialidad a las generaciones venideras. Tal y como hace Jorge García en su deliciosa narrativa Espantos y aparecidos, Cuentos de Guatemala.
Centroamérica es una región de fantasmas y Guatemala un país de espantos y aparecidos. Heredera de la imbricación de las culturas indígena, española y africana, es poseedora de infinitos mitos, cuentos y leyendas. A lo largo de su historia, sus pobladores han construido, deconstruido y mezclado los mitos y leyendas con la realidad histórica. Los cuentos y leyendas centroamericanas beben del imaginario creativo y vivencias populares; nos abren una ventana a un mundo mágico de paisajes misteriosos, animales exóticos, costumbres peculiares, de ánimas, aparecidos y espantos. Son relatos que desafían una realidad, la centroamericana, que se debate entre la crudeza de la vida cotidiana y la capacidad resiliente de sus pobladores para afrontar un perpetuo legado de la inequidad y exclusión social.
Si bien los espacios rurales parecen ser más propensos a contener a estas “sombras espectrales” que regresan del “Más allá”, también los núcleos urbanos van construyendo una “ciudad fantasmal”, paralela al trazado normal de sus calles y edificios. Así, en todo el imaginario oscuro de Centroamérica, encontramos historias de fantasmas que deambulan por las calles céntricas o viven o se manifiestan en hospitales, teatros, cines, bodegas o “casas embrujadas o encantadas”. Y con el escritor Jorge García, sus espantos y aparecidos nos sumergen en una ciudad de Guatemala cuya vida cotidiana se desenvuelve en romáticos y legendarios callejones, íntimos barrios erosionados por el paso del tiempo y vibrantes avenidas llenas de recuerdos.
Mantener viva la tradición oral ha sido una de las principales labores de los escritores y eso es precisamente lo que logran los veintidós cuentos que conforman «Espantos y aparecidos: Cuentos de Guatemala». Un espectral abanico de personajes que aparecen en las páginas de este libro como el Cadejo, la Sigüanaba, la Llorona o el Sombrerón; pero, a diferencia de los mitos tradicionales, el autor actualiza el contexto de la leyenda a la Guatemala del siglo XXI y los escenarios de las apareciones son la ciudad de Guatemala del ahora; de la zona 5 y sus mercados, de la zona 1, del pausado centro histórico y célebres barrios como el de Gerona o la traviesa zona 4, con sus recargada iglesia Yurrita o el popular mercado de La Terminal. Jorge es un escritor creativamente inquieto y sus espantos y aparecidos comparten estos escenarios históricos reales con un mundo onírico propio, cincelado por este autor. Jorge crea su propio metauniverso en relatos como «Bajo las sombras de los cerros», donde se atisba la influencia de H. P Lovecraft, o «Pinturas», al estilo de Edgar Allan Poe.
Lo fantástico ha estado presente en el imaginario centroamericano desde la tradición oral, que aún forma parte de la cultura e identidad de los pueblos originarios, a través de las tradiciones folclóricas y los cuentos de camino; pero es hasta el siglo XIX que las obras formales de la narrativa breve muestran indicios de
experimentación con temas relacionados con lo que luego será conocido como el género fantástico. Los mecanismos de base para construir el texto fantástico, buscan primordialmente introducir algo inexplicable y provocar inquietud en el mundo de apariencia normal, con el objetivo de revelar que la realidad no funciona como se cree. Ese elemento fantástico cumple la función de modificar las situaciones planteadas, rompiendo la estabilidad y provocando un desequilibrio, que será restaurado al final del relato. Los recursos de la narrativa fantástica están orientados a maximizar este efecto, construyendo una serie de pasos que develen la transición entre un estado y otro para acentuar su carácter de transgresión. Y con Jorge García nos sumergimos en una transición contínua entre la sorpresa y el espanto cuando lo cotidiano, sin darnos cuenta, se convierte en espeluzante.
Jorge García recrea las figuras legendarias del imaginario guatemalteco, inspirado por las narraciones de su abuela paterna y los relatos de uno de los referentes centroamericanos de la tradición oral: el periodista y locutor radial Héctor Gaitán Alfaro. Este creó uno de los programas de radio más célebres de Guatemala, así como uno de los libros más vendidos: “La calle donde tu vives” en los que el autor alterna el cuento oral, con el anecdotario histórico de Guatemala. Mencionaremos que la obra de este autor, La Calle donde tú vives fue referenciada en el podcast Arquitecturas narrativas: ciudad de Guatemala del programa emociones entre líneas.
Los relatos de Jorge García nos trasportarán a aquella época en la que nos contaron estas historias y estamos seguros de que tras la lectura de Espantos y aparecidos, cuentos de Guatemala, veremos de diferente manera nuestros escenarios cotidianos; cuando vayamos al mercado de la Terminal, o tomarnos un café, en alguno de los muchos bonitos que hay en zona 1 o visitemos el barrio la palmita de zona 5 o nos acerquemos a la iglesia Yurrita, en zona 4, camino al agetreado Paseo de la Reforma de Ciudad de Guatemala.
La literatura centroamericana es rica en grandes escritores y escritoras, y el sustrato de las leyendas oscuras y personajes atormentados se filtran, de una u otra forma, en las propuestas creativas de sus principales representantes literarios. Como en el caso del premio nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias, con sus obras Leyendas de Guatemala. U otro de los grandes pilares de la literatura centroamericana, el nicaragüense Rubén Darío; uno de los máximos exponentes del modernismo castellano. O el escritor salvadoreño Salvador Efraín Salazar Arrué, más conocido por su seudónimo Salarrué, que nos introduce en el legendario mundo de personajes extraordinarios con sus Cuentos de Barro. O el hondureño Jorge Montenegro, que revitalizó los relatos orales más oscuros con sus Cuentos y Leyendas de Honduras. Y definitivamente Jorge García, con sus relatos de espantos y aparecidos, se une a esta honorable lista de escritores de relatos oscuros.
Si Estados Unidos tuvo a Edgard Allan Poe, España a Gustavo Adolfo Bécquer y Uruguay a Horacio Quiroga, Guatemala tiene a Jorge García. Con este escritor, los espantos y aparecidos están más cerca de lo que nosotros creemos.Jorge García escribió Espantos y aparecidos Cuentos de Guatemala y la editorial Cazam ah la publicó en 2021, dentro de la colección Voluta.
Jorge García escribió Espantos y aparecidos Cuentos de Guatemala y la editorial Cazam ah la publicó en 2021, dentro de la colección Voluta.
Jorge García nació en 1986. Escritor guatemalteco, ha escrito más de treinta relatos de espantos y aparecidos en Guatemala, publicando su primera obra en la editorial guatemalteca Cazam ah. Nació y creció en la ciudad de Guatemala, rodeado de tradiciones; desde pequeño escuchó las leyendas que, poco a poco, cautivaron su atención y a las que dedicó muchas horas de lectura y estudio. Su niñez transcurrió en un hogar formado alrededor de tres figuras matriarcales: su abuela, su tía y su madre; un hogar donde al hablar de espantos se hacía con respeto, pero también con cotidianidad. Fue allí donde su interés por la tradición oral guatemalteca creció y se fortaleció hasta llegar a ser parte fundamental de su vida. Jorge escribe sobre todo ello desde que tiene uso de razón; incluso ahora, en la adultez, sigue haciéndolo y disfruta de los cuentos y leyendas de Guatemala, como desde aquel día en que escuchó el primer relato de su abuela.
De los 22 relatos que incluye Espantos y aparecidos, cuentos de Guatemala podemos mencionar agunos títulos como Don Jacobo, El agua habla, La Llorona en el barrio Gerona, El Sombrerón en la zona 5, Trabajar en el cementerio, Bajo la sombra de los cerros, La fuente del parque Santa Rosa, Morir de miedo, Los rezadores de La Antigua Guatemala, Don Fermín y la Siguanaba, El cementerio de La Merced y El Cadejo en La Terminal, entre otros.
Jorge García, escritor travieso y amante de los gatos, forma parte de la nueva generación de escritores guatemaltecos nativos digitales. Parte de su producción creativa está disponible en su blog de Cuentos y leyendas de espantos y aparecidos en Guatemala y en su cuenta de Twitter, tejiendo una nueva relación, más cercana e íntima con sus lectores-seguidores.
Fuentes consultadas:
· García, Jorge. Espantos y aparecidos de Guatemala. Guatemala: Editorial Cazam Ah, 2021. ISBN: 9788461841379.
· Fernández S. Leyendas de Guatemala: Lectura y referencias interpretativas. En: Rev. INTEREDU. 2020;1(1): 73-82. Recuperado de: enlace
· Ortiz, Grecia (2021). Espantos y aparecidos Cuentos de Guatemala” un libro que nació en Twitter. En La hora (19 de septiembre). Recuperado de: enlace
· Lara Figueroa, Celso A. (1984). Leyendas y casos de la tradición oral de Guatemala. En Editorial Universitaria de Guatemala. Recuperado de: enlace.
· Martínez, Javier. (2020). Charlas literarias: literatura guatemalteca colonial. En Cazam Ah Podcast. Recuperado de: enlace.
· Labiblioteca, café de libros. (2022). Leyendas oscuras de Centroamérica. En emociones entre líneas Podcast. Recuperado de: enlace.
. Hernández Santos, María Eugenia (2017)."El Cuento fantástico centroamericano contemporáneo: una mirada hacia las nuevas propuestas: Tesis de Posgrado.En Universidad Rafael Landívar. Recuperado de:enlace.
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